En los próximos días vuelvo al Seminario.  Si, allí donde se estudia para ser Sacerdote.

Pero no se alarmen:  en estos días la comunidad virtual de los que estuvimos allá, compuesta de unos 150       -entre ex-seminaristas y sacerdotes profesores-,  me invitó  a pasar unos días allá, en marzo, en  Córdoba, cerca de Calamuchita, donde está la casa de verano del Seminario. Iríamos unos 6 o 7 miembros.

El lugar es hermoso, pero yo no quería participar porque algunos hablaron de Misas, comuniones, sermones, etc. ¡horrible!  Yo soy agnóstico y me fuí porque no aguantaba todo eso.  Pero ahora me interesa de nuevo, porque uno que sí es cura y está casado, me dijo:  nada de religión ni estupideces! Yo voy al lugar de donde tengo recuerdos, a encontrarme con viejos amigos.
Si voy, va a ser como experiencia terapéutica, para ver qué siento, qué me quedó de aquello y efectivamente para recordar y ver qué me pasa cuando vea esas paredes donde yo dormía, comía, jugaba, desde los 10 a los 17 años.

Se lo adelanté a Daniela y ahí quedó, a la intemperie...
Va a ser más fácil que recrearlo con un psicólogo...    Se aceptan consejos y opiniones!